jueves, 3 de mayo de 2012

Hubo un paraíso con su sol y sus estrellas…


Sentado en el paraíso, dilucidando entre el amor y el compromiso, intentando someter al corazón sin saber que el corazón es filosofo insumiso. -Ay dios mío, no se que estoy haciendo! quiero obedecer al corazón sin traicionar al sentimiento, mas mi pasión me exilia al remordimiento, por buscar la libertad a pesar del sufrimiento, fui la primera de los sabios que entendió que hay tantos mundos como labios, que la pasión es prima hermana del calvario…el amor es una rueda, ha sido muy bonito pero sálvese quien pueda..



Segunda parte de esta historia de amor, eterna guerra de la entrepierna y el corazón…
solo entre la gente de una ciudad en cinta, sin mas preocupación que la de dormir caliente, constantemente con una mujer distinta y así todas las noches una cita…condición indispensable: ser bonita, pero en este cuento no todo eran placeres porque hay tormentos que no curan las mujeres, busco el sabor de lo distinto sin saber que sin amor todos los besos son el mismo y en el mismo momento en su mente estuvo claro, supo que tener a quien amar es un regalo, declaro que el corazón es dictador y esclavo y busco a esa persona y la digo:
de nuevo te lo ruego, que sabes que soy tuyo desde luego, Pero a veces voy tan ciego por la vida que...Si no vivo me muero y si no muero se me olvida que te quiero sin medida, ya no cambio tu amor por una vida de disfraces, solo por esta noche finjamos hacer las paces…